Taxista.- (De unos 30 y tantos años, pelón y con barba de candado, haciendo alto frente a la preparatoria en contraesquina del Oxxo de la Río Presidio, mirando a las colegialas cruzar la calle) ¡Mira nomás! Puros cortes finos...
Yo.- (Contestándole en mi modalidad cotorreo entre batillos) Nooo si ahora las morras de prepa son muy diferentes a las de mis días en el Cobach.
Taxista.- ¿Pues hace cuánto fuéa la prepa?
Yo.- Saque cuentas, salí en el 97.
Taxista.- (Le baja al radio) A mí una vez me tocó una de esas morrillas que se ven bien buenas de uniforme. Primero se sentaba toda modosita ahí en donde va usté. Le dí servicio como 3 ó 4 veces de la escuela a su casa antes de que empezara a agarrar confiancita. Ya después hasta me sacaba platica y así.
Yo.- ¿Neta?
Taxista.- Simón, ya para la cuarta o quinta vez que la llevaba se sentaba en el asiento del copiloto, y que la despedida de besito y que me agarraba la mano y todo el kit...
Yo.- Medio agresiva la morra...
Taxista.- Si, cómo no. Y ya vé que uno se prende en chinga, pero a los dos meses de jainos nos dimos un trenze...
Yo.- ...
Taxista.-Y pos yo andaba bien prendido de la morra y a los días de que no me llamaba y me la negaba su mamá, fuí a buscarla a su casa y le lloré y le rogué que no me dejara - ya sabe que uno ya punto pedo se anima a todo - y ella me decía "ya vete Ramón, ¿qué no tienes orgullo de hombre? me decía, ¿qué no te dá verguenza llorar como jaina delande te mi mamá? y pos ni pedo, uno tiene que morderse un huevo y decir pues no se hizo y no se hizo la machaca.
Yo.- Hay veces que ya ni llorar es bueno ¿verdad?
Taxista.- Si, a huevo, eso le pasa a uno por levantar jainitas en las secundarias, se sienten muy maduras las cabronas y se las tiran de muy acá.
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